Título: Control de lectura: Rodríguez. 2011. "Transmodernidad: un nuevo paradigma".
Publicado en Trans Modernity. Journal of Peripheral Cultural Production of the Luso-Hispanic World.
ISSN:2154-1361.
Contenido: (Respuestas a las preguntas y reflexiones producto de las sesiones presenciales.
El término "transmodernidad" surgió en una conversación que tuvo lugar con Jean Baudrillard, reflexionaron sobre la corriente postmoderna a la que él se negaba a adscribirse, le comentó que más que una coyuntura "post", si tomaban en cuenta sus apreciaciones sobre "transpolitique", "transexualité", al hilo de sus tematizaciones sobre el imperio de la simulación y la hiperrealidad, bien podríamos denominar a nuestra época como "Transmodernidad".
Enrique Dessel entiende por teorías transmodernas aquellas que, procedentes del Tercer Mundo, reclaman un lugar propio frente a la modernidad occidental, incorporado la mirada del otro postcolonial subalterno.
Lo "trans", no es un prefijo milagroso, ni el anhelo de un muliculturalismo angélico, no es la síntesis de modernidad y pre modernidad, si no de la modernidad y la postmodernidad. En primer lugar, la descripción de una sociedad globalizada, rizomática, tecnológica, gestada desde el primer mundo enfrentada a sus otros, a la vez que los penetra y asume, y en segundo lugar, el esfuerzo por transcender esta clausura envolvente, hiperreal, relativista.
Rodriguez caracteriza a la Cultura transmoderno como parte de la percepción del presente común a diversos autores y a la que han denominado de diferentes maneras ofreciendo también respuestas variadas, como puedan ser "el capitalismo tardío" de Jameson, "la modernidad líquida" de Bauman, "la segunda modernidad" de Beck, "la hipermodernidad", de Lipovetsky o "el desierto de lo real" de Zizek.
La política mundial policéntrica se caracteriza, según Beck, por la emergente presencia de los siguientes elementos: organizaciones transnacionales (del Banco Mundial a las multinacionales, de las ONGs a la mafia), problemas transnacionales (crisis monetarias, cambio climático, las drogas, el sida, los conflictos étnicos), eventos transnacionales (guerras, competiciones deportivas, cultura de masas, movilizaciones solidarias), comunidades transnacionales (basadas en la religión, estilos de vida generacionales, respuestas ecológicas, identidades raciales), estructuras transnacionales (laborales, culturales, financieras).
Más que le prefijo "post" sería el de "trans" el más apropiado para caracterizar la nueva situación, dado que connota la forma actual de transcender los límites de la modernidad, nos habla de un mundo en constate transformación, basado, como hemos apuntado, no sólo en los fenómenos transnacionales, sino también en el primado de la transmisibilidad de información en tiempo real, atravesado de transculturalidad, en el que la creación remite a una transtextualidad y la innovación artística se piensa como transvanguardia. Así pues, si a la sociedad industrial correspondía la cultura moderna, y a la sociedad postindustrial la cultura postmoderna, a una sociedad globalizada le corresponde un tipo de cultura que domino transmoderna.
En la tabla se observan 3 columnas, en la primera el impulso del pensamiento fuerte moderno, en la segunda la ruptura heterogénea, y en la tercera un cambio de registro, que refunde ambas en el cumplimiento de una totalidad incongruente, ficticia, pero real.
La Ilustración nos legó una razón auto crítica pero fuerte;el pensamiento postmoderno operó una minuciosa des construcción; la era postmetafísica parece en estos momentos tentada por la equivocada totalización del pensamiento único.
El proyecto moderno delimitó sus fines de optimista progreso, el desencanto "post", acunado entre los algodones del estado del bienestar, entronizó el yupismo feliz del individualismo hedonista. El presente nos ofrece un panorama más inseguro y precario, la inestabilidad ha de ser gestionada estratégica mente.